Hace algunos días fue el matrimonio de un muy buen amigo. Y en representación de los viejos scout, me invitaron a entregarles algunas palabras.
Quiero partir entregándoles a Danica y Nicolás, un regalo en nombre de mis hermanos scout.
Los scout acostumbramos a contar historias para trasmitir lo que queremos decir….y haciendo memoria recordé dos cuentos que contaban los antiguos.

La primera se trataba sobre un pequeño gusano que intentaba subir una montaña, y que después del largo camino se transformaba en mariposa.
Claramente, y para los que conocen al Nico, saben que relatarles la historia del gusanito-mariposa, sería una metáfora algo ofensivo.
Es por esto que opté por contarles el cuento del Bambú Japonés.
Todos estaremos de acuerdo que no es necesario ser agricultor para saber que quien desea tener un buena cosecha requiere de tres cosas: una buena semilla, buen abono y un constante riego. También es obvio que quien cultiva la tierra, no se para impaciente frente a la semilla sembrada y le grita para que crezca.
Pero pasó hace mucho tiempo que un japonés, tomo la determinación de sembrar una semilla de bambú del Japón.
Luego de sembrarla, la abono y regó constantemente. Pero durante los primeros meses no sucedió nada. En realidad no pasó nada con la semilla durante los siguientes siete años, a tal punto, como comprenderán, nuestro pobre japonés pensó que había comprado semillas infértiles.
Derrotado, dejó de prestarle su atención y dedicación.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú creció ¡mas de 30 metros!
¿Tardo solo seis semanas en crecer?
No. La verdad es que demoró siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Danica, Nicolás: les regalamos una semilla de bambú del Japón. Manténganla en su hogar, como símbolo del don de la perseverancia. Tal como ella, que su familia se forme desde la raíz y que estas sean sólidas, para afrontar los hermosos desafíos que les depara el destino.
II.Para los que nunca antes habían estado en este lugar, creo que se merecen una explicación.
Vilches y especialmente este bosque tiene para el Nico y para nosotros, un especial sentido.
Desde hace mas de 15 años, los scouts venimos acampando en este lugar, que con el tiempo se ha ido transforman nuestro segundo hogar.
Es aquí donde Germán, el viejo Thumm, nos enseñó lo vigorizante que es un buen baño en un río casi congelado a las siete de la mañana.
En este bosque, también aprendimos conocer al fuego, compañero fundamental de la vida. En torno a él aprendimos a cantar y a disfrutar de eternas conversaciones cada noche de campamento. Fue aquí, donde aquel fuego fraguo amistades incorrompibles.
Mirando en retrospectiva, y viendo aquí a varios de esos niños de aquel entonces, comprendo que ese fuego y este bosque, lograron un extraordinario milagro, pues transformaron a aquellos niños en hermanos.
Fue aquí donde muchos comprendimos la belleza de vivir la plena libertad que da la naturaleza; donde aprendimos a convivir con costumbres e ideas diferentes.
Y fue aquí donde definimos libremente comprometernos de por vida, con los tres principios del scout: El Honor, La Lealtad y La Pureza. En definitiva, fue aquí donde aprendimos a ser mejores personas.
Pienso que es por la magia de esta cordillera que Danica y Nicolás eligieron este lugar, pues este bosque ha sido el garante de nuestra promesas de vida, y también desde hoy el garante de esta nueva promesa.
Amigos, Buena Caza































